El principio de exclusión de Wolfgang Pauli nos dice que dos electrones en un mismo átomo no pueden tener todos sus números atómicos iguales. ¿Y qué significa eso? Aquí es donde entran los urinarios. En un centro comercial construido en la época dorada del ladrillo, un constructor un poco garrulo decidió poner un solo baño y con unas características especiales: la distancia entre los grupos de urinarios era inmensa, pero le daba la oportunidad de poner anuncios con las innumerables promociones de pisos de lamentable calidad, ridículo tamaño y exorbitante precio que tenía en venta. Así que los clientes no tenían más remedio que pasar por interminables pasillos de promociones fraudulentas para liberarse de su agüita amarilla y, si había suerte, saldrían con una hipoteca de por vida.