<?xml version="1.0" encoding="utf-8" standalone="yes"?><rss version="2.0" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"><channel><title>Wolfgang Pauli on Karpoke - Just Another Blog</title><link>http://karpoke.ignaciocano.com/tags/wolfgang-pauli/</link><description>Recent content in Wolfgang Pauli on Karpoke - Just Another Blog</description><generator>Hugo -- 0.159.0</generator><language>es</language><lastBuildDate>Wed, 20 Mar 2013 00:54:00 +0100</lastBuildDate><atom:link href="http://karpoke.ignaciocano.com/tags/wolfgang-pauli/index.xml" rel="self" type="application/rss+xml"/><item><title>El principio de exclusión explicado con urinarios</title><link>http://karpoke.ignaciocano.com/2013/03/20/el-principio-de-exclusion-explicado-con-urinarios/</link><pubDate>Wed, 20 Mar 2013 00:54:00 +0100</pubDate><guid>http://karpoke.ignaciocano.com/2013/03/20/el-principio-de-exclusion-explicado-con-urinarios/</guid><description>&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;El principio de exclusión de Wolfgang Pauli nos dice que dos electrones en un
mismo átomo no pueden tener todos sus números atómicos iguales. ¿Y qué
significa eso? Aquí es donde entran los urinarios. En un centro comercial
construido en la época dorada del ladrillo, un constructor un poco garrulo
decidió poner un solo baño y con unas características especiales: la
distancia entre los grupos de urinarios era inmensa, pero le daba la
oportunidad de poner anuncios con las innumerables promociones de pisos de
lamentable calidad, ridículo tamaño y exorbitante precio que tenía en venta.
Así que los clientes no tenían más remedio que pasar por interminables
pasillos de promociones fraudulentas para liberarse de su agüita amarilla y,
si había suerte, saldrían con una hipoteca de por vida.&lt;/p&gt;</description></item></channel></rss>